¿Qué diría Platón si supiera que su república, su ciudad ideal existe?... O al menos existen acercamientos a ella, en un aspecto: gobernantes filósofos. Gobernantes sabios, racionales y preparados para tomar decisiones para la comunidad. Para apreciar a esta peculiar clase política basta con voltear a ver a Colombia, y la nueva generación de políticos que han y están cambiando la realidad social de su país, que al igual que al nuestro, le ha tocado sortear con las consecuencias de una problemática sistémica que no conoce fronteras geográficas: el narcotráfico.
Esta nueva generación de políticos colombianos, son científicos interesados en los asuntos públicos, académicos antes de cualquier cosa; son los políticos del siglo XXI como bien se hace llamar Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín en la entrevista hecha por la periodista Carmen Aristegui.
Los políticos colombianos del siglo XXI como Mockus, Peñalosa, Fajardo y otros, son científicos que entran en el diagnostico y solución de problemas de una sociedad, que en lugar de decir así debería ser, llegan al poder para decir así se hace, apostando a la riqueza en contenido de forma y fondo de sus proyectos de ciudades mediante políticas creativas y el conocimiento claro de su contexto inmediato; planteándose el mundo desde otro ángulo y demostrando que si hay otra forma de hacer política.
Esta nueva clase política no puede entenderse sin revisar el sistema político de Colombia. El modelo democrático de Colombia se basa en tres pilares: la soberanía popular, la garantía y efectividad de los derechos políticos y la existencia de mecanismos de participación ciudadana. El tercer pilar, encarna las formas para determinar cuál es la voluntad popular respecto a un tema determinado, pues son los ciudadanos los que ayudan a construirla, mediante los distintos mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía en los procesos electorales, como el voto, el plebiscito, el referéndum, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa, la revocación del mandato, las candidaturas ciudadanas y el voto nulo o en blanco. Estos derechos políticos de los ciudadanos se encuentran proclamados en el art. 103 de la Constitución de Colombia desde 1993.
El trabajo realizado por esta nueva generación de políticos ha sido posible gracias a los mecanismos de participación ciudadana, pues estos políticos llegan al poder con una ventaja: no han negociado con nadie para llegar, y por lo tanto, no tienen que llegar a repartir posiciones en sus gabinetes, armando un equipo de expertos y especialistas, un súper equipo. Un equipo que lucha contra las grandes problemáticas de una sociedad: la desigualdad, la pobreza, la exclusión, la violencia y la corrupción; apostándole a la convivencia y a la creatividad para regenerar los cimientos sociales.
Este generación le apuesta a la educación, pero no sólo de forma discursiva, pues no hay nadie que esté en contra de promover la educación, sin embargo en política no existe el largo plazo, y como la educación no genera utilidad, ni política ni social sino hasta después de varios años, el discurso político clásico sobre la educación se diluye y queda sólo en dichos.
Parte de esta estrategia integral para resolver las grandes problemáticas es abordar la drogadicción como un problema de salud, entender la dimensión del problema y apostarle a la prevención del consumo y de la violencia que se genera por el mercado, pues los niños que crecen con la violencia como parte de la vida, aprenden a adaptarse al sistema y a reproducir las formas con las que crecieron, para evitarlo deben abrirse otras oportunidades integrales a estas generaciones, pues los ninis no se salvarán con políticas diseñadas para disimular el problema.
Otro gran objetivo es luchar contra la corrupción, caldo de cultivo para la delincuencia, y el fortalecimiento de la justicia. Si la justicia está sometida por el poder político estamos perdidos, pues el narcotráfico inventa nuevas formas y mecanismos para llegar a quien tiene el poder. Los narcos, conocidos alguna vez como los mágicos, pues a través de lo que podría ser un acto de magia digno de los mejores magos, amasan fortunas monstruosas que hacen fluir por todo el mundo, encontrándole el precio al que lo tiene y eliminando al que estorba.
El papel que juegan los medios de comunicación son claves, pues tiene una doble función en la sociedad, ya no sólo sirve para la recreación, entretenimiento y el ocio, sino que también debido al poder que tiene de llegar a los distintos estratos de la sociedad, sirve también como un medio educador.
En Colombia, los medios jugaron un papel importante en esta transición ciudadana, pues los distintos medios de comunicación se unieron para la investigación conjunta, sin importar que en el mercado son competidores voraces, trabajaron en conjunto por el país en la elaboración de investigaciones periodísticas y en la publicación de los resultados sin firmas ni autores, a través de todo el aparato informativo.
En México tenemos mucho que aprender de la experiencia colombiana, nuestro país aún no cuenta con formas de participación ciudadana directa que nos permitan a los ciudadanos incidir en las decisiones públicas. Para lograr cercar el problema del narcotráfico, los medios de comunicación también deben contribuir de forma seria en la educación e información para la prevención y no simplemente unificar criterios editoriales como se ha propuesto en Iniciativa México.
Entrevista de Carmen Aristegui a Sergio Fajardo ex alcalde de Medellín.
Parte 1:
Parte 2:
Ver también:
Documental: “Bogotá cambió” por Felipe Acevedo.
Parte 1 de 7: